TIPOS DE DOLOR Y CÓMO DESCRIBIRLOS

Volver
6 mayo, 2021

Tipos de dolor: cómo identificar y describir lo que sientes

El dolor no siempre se siente de la misma manera. Puede aparecer como una punzada, un ardor, una presión, un calambre, una descarga eléctrica o una molestia continua difícil de localizar. Saber cómo describir el dolor puede ayudar a comunicar mejor lo que sentimos y facilitar que un profesional sanitario comprenda sus características, localización, intensidad y evolución. Pero ¿qué significa tener un dolor punzante? ¿Y un dolor sordo, quemante, pulsátil o similar a una corriente eléctrica? A continuación explicamos los principales tipos de dolor y las palabras más utilizadas para describirlos.

¿Por qué es importante saber describir el dolor?

El dolor es una experiencia subjetiva: dos personas pueden experimentar una misma lesión o problema de maneras diferentes. Por eso, cuando acudimos a un profesional sanitario, decir simplemente «me duele» aporta una información limitada. Para describir mejor un dolor conviene prestar atención a varios aspectos:
  • Dónde se localiza: en un punto concreto o en una zona amplia.
  • Cómo se siente: punzante, sordo, quemante, pulsátil, eléctrico, opresivo...
  • Qué intensidad tiene: leve, moderada o intensa.
  • Cuándo aparece: en reposo, al moverse, durante la noche o tras realizar una actividad.
  • Cuánto dura: segundos, minutos, horas o de forma continua.
  • Si se desplaza: permanece localizado o se irradia hacia otras zonas.
Toda esta información puede ser útil durante una valoración clínica.

Tipos de dolor según cómo se siente

Existen muchas palabras para describir el dolor. Estas son algunas de las sensaciones más habituales.

Dolor punzante

El dolor punzante suele describirse como una punzada, pinchazo o sensación similar a la de una aguja. Puede aparecer de forma repentina y localizarse en un punto concreto. Algunas personas lo describen como:
  • Un pinchazo.
  • Una puñalada.
  • Una aguja clavándose.
  • Una punzada breve e intensa.
Su significado puede variar mucho dependiendo de la zona del cuerpo, su duración y los síntomas que lo acompañen.

Dolor sordo

El dolor sordo es una molestia persistente que generalmente no se percibe como aguda o cortante. Puede resultar difícil señalar exactamente dónde empieza y dónde termina. Se suele describir como:
  • Una molestia continua.
  • Pesadez.
  • Dolor profundo.
  • Sensación incómoda y persistente.
Puede aparecer en músculos, articulaciones u otras estructuras del cuerpo y variar de intensidad con el movimiento o el reposo.

Dolor quemante o ardiente

El dolor quemante se experimenta como una sensación de ardor, fuego o calor intenso en una determinada zona. Algunas formas habituales de describirlo son:
  • «Me quema».
  • «Siento ardor».
  • «Parece que tengo fuego».
  • «Noto mucho calor por dentro».
Este tipo de sensación puede estar relacionada con diferentes mecanismos, entre ellos la irritación o afectación de estructuras nerviosas, aunque su presencia por sí sola no permite determinar una causa concreta.

Dolor eléctrico o como una corriente

Algunas personas sienten el dolor como una descarga eléctrica, un latigazo o una corriente que recorre una zona del cuerpo. Puede describirse como:
  • Una descarga.
  • Un chispazo.
  • Un latigazo eléctrico.
  • Una corriente que baja por un brazo o una pierna.
Este tipo de sensación puede aparecer cuando existe irritación o sensibilidad de una estructura nerviosa y, en ocasiones, se desplaza siguiendo un recorrido determinado.

Dolor pulsátil

El dolor pulsátil se percibe como un latido o palpitación rítmica. La persona puede sentir que la zona «late» o que el dolor aumenta y disminuye siguiendo un ritmo. Es frecuente escuchar expresiones como:
  • «Me palpita».
  • «Me da golpes».
  • «Siento el latido en la zona».
  • «El dolor va por pulsaciones».

Dolor opresivo

El dolor opresivo produce una sensación de presión, peso o compresión. Algunas personas lo describen como si algo apretara fuertemente la zona afectada. Puede sentirse como:
  • Una presión constante.
  • Un peso.
  • Una banda que aprieta.
  • Una sensación de compresión.
La localización y los síntomas asociados son especialmente importantes para valorar este tipo de dolor.

Dolor en forma de calambre

Los calambres suelen aparecer como una contracción repentina, involuntaria y, en ocasiones, dolorosa de un músculo. La sensación puede describirse como:
  • Un tirón brusco.
  • El músculo «enganchado».
  • Una contracción intensa.
  • Un nudo muscular.
Aunque suelen ser breves, algunos calambres pueden dejar molestias después de desaparecer.

Dolor irradiado

El dolor irradiado se origina o se percibe inicialmente en una zona y se extiende hacia otra parte del cuerpo. Por ejemplo, una persona puede sentir una molestia en la zona lumbar que se desplaza hacia el glúteo o la pierna. Para describirlo correctamente es útil explicar:
  • Dónde comienza.
  • Hacia dónde se desplaza.
  • Hasta qué punto del cuerpo llega.
  • Si aparece acompañado de hormigueo, adormecimiento u otras sensaciones.

Tipos de dolor según su duración

Además de describir cómo se siente, el dolor también puede clasificarse según el tiempo que permanece presente.

Dolor agudo

El dolor agudo suele aparecer de forma reciente y puede estar asociado a una lesión, intervención, inflamación u otro proceso concreto. Su duración es limitada, aunque puede variar considerablemente dependiendo de la causa.

Dolor crónico o persistente

Se considera generalmente dolor crónico o persistente aquel que se mantiene durante más de tres meses o continúa más allá del tiempo esperado de recuperación. El dolor persistente es complejo y puede estar influido por diferentes factores físicos, emocionales, sociales y relacionados con el sistema nervioso.

Tipos de dolor según su origen o mecanismo

Desde un punto de vista clínico, también pueden diferenciarse distintos tipos de dolor según los mecanismos implicados.

Dolor nociceptivo

Aparece cuando se activan los receptores del dolor ante una lesión o amenaza para los tejidos. Puede afectar, por ejemplo, a músculos, articulaciones, huesos u órganos. Dentro del dolor nociceptivo se suelen diferenciar:
  • Dolor somático: relacionado con estructuras como músculos, articulaciones, piel o huesos.
  • Dolor visceral: procedente de órganos internos y, en ocasiones, más difícil de localizar con precisión.

Dolor neuropático o nervioso

El dolor neuropático está relacionado con una lesión o enfermedad del sistema nervioso somatosensorial. Puede acompañarse de sensaciones como:
  • Quemazón.
  • Descargas eléctricas.
  • Hormigueo.
  • Pinchazos.
  • Entumecimiento.
  • Mayor sensibilidad al contacto.
No obstante, experimentar una de estas sensaciones no significa necesariamente que exista dolor neuropático. Es necesaria una valoración adecuada para determinar su origen.

Dolor nociplástico

El dolor nociplástico está relacionado con una alteración en la forma en que el sistema nervioso procesa las señales de dolor, sin que necesariamente exista una lesión evidente que explique por completo la intensidad o persistencia de los síntomas. Puede estar presente en algunos cuadros de dolor persistente y requiere una valoración individualizada.

Tabla rápida: ¿cómo describir el dolor que siento?

Sensación Forma habitual de describirla
Punzante Pinchazo, aguja o puñalada
Sordo Molestia profunda, continua o difícil de localizar
Quemante Ardor, fuego o calor intenso
Eléctrico Descarga, chispazo o corriente
Pulsátil Latido o palpitación
Opresivo Presión, peso o sensación de compresión
Calambre Contracción, tirón o nudo muscular
Irradiado Dolor que se desplaza hacia otra zona

Cómo explicar tu dolor a un profesional sanitario

Si tienes que explicar cómo es tu dolor, puedes utilizar una estructura sencilla: «Siento un dolor [tipo de sensación] en [zona del cuerpo], con una intensidad de [0 a 10]. Aparece cuando [actividad o situación], dura aproximadamente [tiempo] y se extiende hacia [otra zona, si corresponde]». Por ejemplo: «Siento un dolor punzante en la zona lumbar, de intensidad 6 sobre 10, que aparece al inclinarme hacia delante y en ocasiones se extiende hacia el glúteo derecho». Cuanto más precisa sea la descripción, más información tendrá el profesional para realizar una valoración adecuada.

¿Cuándo conviene consultar por un dolor?

Es recomendable buscar valoración profesional cuando el dolor es intenso, persiste, empeora progresivamente, limita las actividades cotidianas o aparece acompañado de otros síntomas preocupantes. En determinadas situaciones, un dolor repentino e intenso o acompañado de síntomas como dificultad para respirar, debilidad súbita, pérdida de sensibilidad, confusión o pérdida del control de esfínteres puede requerir atención médica urgente.

Valoración del dolor en FisioAlthea

Comprender cómo es un dolor, cuándo aparece y qué factores influyen en él es una parte importante de la valoración fisioterapéutica. En FisioAlthea realizamos una evaluación individualizada para comprender las características de tus síntomas y establecer un plan de tratamiento adaptado a cada caso. Si tienes un dolor que persiste, limita tu movimiento o afecta a tu día a día, puedes contactar con nuestro equipo para solicitar una valoración. Si tienes dolor miosfascial, le proponemos la punción seca. Si tienes dolor con respecto a lesiones deportivas,le recomendamos pedir cita y tener una valoración. Tu dolor no es solo una intensidad del 1 al 10. Saber cómo se siente, cuándo aparece y cómo evoluciona puede aportar información muy valiosa para comprenderlo mejor.